Los manotazos de las agujas del reloj
los gritos de las ruedas
estas agonías que se diluyen en gotas para los ojos
para no dormir jamás
y recordamos aquellas veces
con la voz en el cielo
y la guitarra en la tierra
Las estrellas vagan sin rumbo
y no importa
se sumergen sin ahogarse
y pierden la noción del tiempo
abrazarnos al frío
en las caricias que la noche nos da
morir duele tanto
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