Me dijeron las hojas muertas
que estos días serían malos
y no es que no lo creyera
sino que el espejo habitual,
la luz del alba,
no me despertó a tiempo
para escapar
pero el aire emprendió su marcha
y me dejó empolvado
cubierto de sueños podridos
y de noches rotas
esa gota que renace del sol cada día
y que riega mi esperanza
no reconforta desde el dolor
no convence desde el olvido
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